ALABANZA y cántico de David. El que se acoge al asilo del Altísimo, descansará siempre bajo la protección del Dios del cielo. 2 El dirá al Señor: Tú eres mi amparo y refugio; el Dios mío en quien esperaré. 3 Porque él me ha librado del lazo de los cazadores y de terribles adversidades. 4 Con sus alas te hará sombra, y debajo de sus plumas estarás confiado. 5 Su verdad te cercará como escudo; no temerás terrores nocturnos, 6 ni la saeta disparada de día, ni al enemigo que anda en tinieblas, ni los asaltos del demonio en medio del día. 7 Caerán muertos a tu siniestra mil y diez mil a tu diestra; mas nada te pasará a ti. 8 Tú lo estarás contemplando con tus propios ojos, y verás el pago que se da a los pecadores, y exclamarás:

9 ¡Oh! y cómo eres tú, ¡oh Señor, mi esperanza! Tú ¡oh justo! has escogido al Altísimo para asilo tuyo. 10 No llegará a ti el mal, ni el azote se acercará a tu morada. 11 Porque él mandó a sus ángeles que cuidasen de ti; los cuales te guardarán en cuantos pasos dieres.

12 Te llevarán en las palmas de sus manos; no sea que tropiece tu pie en alguna piedra. 13 Andarás sobre áspides y víboras, y hollarás los leones y dragones.

14 Ya que ha esperado en mí, yo le libraré; yo lo protegeré, pues ha conocido o adorado mi Nombre. 15 Clamará a mí, y lo oiré benigno. Con él estoy en la tribulación; lo pondré a salvo, y lo llenaré de gloria. 16 Lo sacaré con una vida muy larga, y le haré ver el salvador que enviaré.
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