CÁNTICO y Salmo del mismo David. 2 Dispuesto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto; cantaré y entonaré salmos en medio de mi gloria. 3 Despierta, pues, ¡oh gloria, oh alma mía!, apresuraos, ¡oh salterio y cítara!, yo me levantaré al rayar la aurora, 4 y te alabaré, Señor en medio de los pueblos, y te cantaré himnos entre las naciones. 5 Porque es más grande que los cielos tu misericordia, y más elevada que las nubes la verdad tuya. 6 Ensálzate, ¡oh Dios! sobre los cielos, y ensalza sobre toda la tierra tu gloria; para que obtengan la libertad los que tú amas. 7 Sálvame con tu diestra, y atiéndeme. 8 Dios habló desde su santuario; y así me regocijaré, y repartiré a Siquem, y mediré el valle de los Tabernáculos. 9 Mío es Galaad, y mío es Manasés, y Efraín es la fortaleza principal mía. Judá es mi rey. 10 Moab el vaso u objeto de mi esperanza, yo le conquistaré. Por Idumea extenderé mis plantas; se me harán amigos, se me someterán los extranjeros. 11 ¿Quién me guiará a la ciudad fuerte? ¿Quién me conducirá hasta la Idumea? 12 ¿Quién sino tu, ¡oh mi Dios! que nos habías desamparado? ¿No vendrás tú, oh Dios mío, a la cabeza de nuestros ejércitos? 13 Danos tu socorro en la tribulación; porque la salvación en vano se espera del hombre. 14 Con Dios haremos proezas, y él aniquilará a nuestros enemigos.
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