CÁNTICO gradual de David. ¡Oh Señor!, no se ha enorgullecido mi corazón, ni mis ojos se han mostrado altivos. No he aspirado a cosas grandes, ni a cosas elevadas sobre mi capacidad. 2 Si yo no he sentido bajamente de mí, sino que al contrario se ha llenado de soberbia mi ánimo, como el niño recién destetado está penando en los brazos de su madre, que así sea la pena dentro de mi corazón. 3 Espere Israel en el Señor, desde ahora y por siempre jamás.
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