Gen
Ex
Lev
Num
Deut
Jos
Jue
Rut
1 Sam
2 Sam
1 Re
2 Re
1 Cró
2 Cró
Esd
Neh
Tob
Jdt
Est
Job
Sal
Prov
Ecles
Cant
Sab
Sir
Isa
Jer
Lam
Bar
Ezeq
Dan
Os
Joel
Amós
Abd
Jon
Miq
Nah
Hab
Sof
Ag
Zac
Mal
1 Mac
2 Mac
OÍD, hijos míos, las instrucciones de un padre, y estad atentos para aprender la prudencia. 2 Yo quiero daros un rico don, no abandonéis mis preceptos. 3 Porque también yo fui un hijo querido de mi padre, y amado tiernamente, como único de mi madre, 4 y él, instruyéndome, me decía: Reciba tu corazón mis palabras, observa mis preceptos, y vivirás feliz. 5 Procura adquirir la sabiduría, veas de alcanzar la prudencia, y no te olvides ni apartes las palabras de mi boca. 6 No abandones la sabiduría, porque ella será tu protectora: ámala y ella será tu salvación. 7 El principio de la sabiduría es trabajar por adquirirla. Y así, a costa de cuanto posees, procura adquirir la prudencia; 8 aplica todos tus esfuerzos para alcanzarla; y ella te ensalzará; te llenará de gloria cuando la estreches en tus brazos. 9 Añadirá adornos graciosos a tu cabeza, y ceñirá tus sienes con esclarecida diadema. 10 ¡Oh hijo mío!, escucha y recibe mis documentos, para que logres muchos años de vida. 11 Yo te mostraré el camino de la sabiduría, te guiaré por la senda de la justicia; 12 y entrado que hayas en ella, no se verán tus pies en estrechuras, ni hallarás tropiezo alguno en su carrera.
13 Mantente adicto a la instrucción: nunca la abandones; guárdala bien, pues ella es tu vida. 14 No te aficiones a los caminos de los impíos; ni te agrade la senda de los malvados; 15 húyela, no pongas el pie en ella; desvíate y abandónala. 16 Porque los impíos no duermen, si antes no han hecho algún mal; y si primero no han causado la ruina de alguno, no pueden conciliar el sueño. 17 Como de pan se alimentan de la impiedad, y beben como vino la injusticia. 18 La senda de los justos es como una luz brillante, que va en aumento y crece hasta el mediodía. 19 Al contrario, el camino de los impíos está lleno de tinieblas; no advierten el precipicio en que van a caer. 20 Escucha, hijo mío, mis razonamientos, y atiende mis palabras. 21 Jamás las pierdas de vista, deposítalas en lo íntimo de tu corazón; 22 porque son vida para quienes la reciben, y salud o medicina para todo hombre. 23 Guarda tu corazón con toda vigilancia, porque de él mana la vida. 24 Arroja de tu lengua la malignidad; y lejos esté de tus labios la detracción.
25 Dirige siempre tus ojos rectamente, y que se adelante tu vista a los pasos que des. 26 Examina la senda en que pones tus pies, y serán firmes todos tus pasos. 27 No tuerzas ni a la diestra ni a la siniestra; retira tu pie de todo mal paso; porque ama el Señor los caminos que están a la derecha; pero los que caen a la siniestra son caminos de perdición. Mas él hará que sea recto tu camino, y que avances felizmente en tu viaje.

Mt

Mc

Lc

Jn

Hech

Rom

1 Cor

2 Cor

Gál

Efes

Fil

Col

1 Tes

2 Tes

1 Tim

2 Tim

Tit

Filem

Heb

Sant

1 Ped

2 Ped

1 Jn

2 Jn

3 Jn

Judas

Apoc

 

Padre
Hijo
Espíritu Santo
Ángeles
Satanás
Comentario
Referencia
Ilustración
Atlas