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2 Mac
EL corazón del rey está en la mano de Dios, como el agua que se reparte desde un depósito; él inclinará hacia cualquier parte que quisiere. 2 Le parecen rectos al hombre todos sus procederes; pero el Señor examina los corazones.


3 El ejercitar la misericordia y la justicia, place más al Señor que las víctimas. 4 La altanería de los ojos, es efecto de la hinchazón del corazón; el esplendor de los impíos es el fruto del pecado. 5 Los pensamientos del hombre activo y diligente siempre traen la abundancia; pero todos los perezosos viven siempre en miseria. 6 Quien adquiere tesoros a fuerza de mentir con su lengua, es un tonto e insensato, y caerá en los lazos de la muerte. 7 Las rapiñas de los impíos serán su ruina, por no haber querido obrar según justicia. 8 El proceder del hombre perverso es desordenado; mas si el hombre es puro o recto, es también recto su proceder. 9 Mejor es vivir al descubierto en un rincón del desván, que dentro de la misma casa con una mujer rencillosa.


10 Desea el mal el alma del impío; no tendrá compasión de su prójimo. 11 Castigado el escandaloso, el párvulo o simple se hará más avisado; y si se arrimare al sabio, aprenderá la ciencia.


12 Se pone el justo a discurrir acerca de la casa del impío, para ver cómo podrá retraer del mal a los pecadores.
13 Quien cierra sus oídos al clamor del pobre, clamará también y no será oído. 14 La dádiva secreta calma los enojos; y el don, metido oportunamente en el seno de otro, aplaca la mayor cólera. 15 Halla su gozo el justo en practicar la virtud; pero los que obran la iniquidad, están en continuo susto. 16 El hombre que se desviare del camino de la doctrina, irá a morar con los gigantes o condenados.


17 Quien gusta de dar banquetes, parará en mendigo; no será jamás rico el aficionado al vino y a los manjares regalados. 18 El impío es entregado en expiación del justo; y el hombre perverso, en lugar de los buenos. 19 Mas vale morar en un desierto, que con una mujer rencillosa y colérica.


20 Hay en la casa del justo un tesoro inestimable; pero el hombre sin juicio lo disipará todo. 21 El que ejercita la justicia y la misericordia, hallará vida, justicia y gloria. 22 Muchas veces el varón sabio se ha hecho dueño de una ciudad llena de guerreros, y ha destruido las fuerzas en que ella confiaba. 23 Guarda de angustias su alma el que guarda su boca y lengua. 24 El soberbio y presumido es verdaderamente tonto; pues arrebatado de la cólera comete mil desatinos e insolencias.
25 Los deseos consumen al perezoso, pues sus manos no quieren trabajar poco ni mucho. 26 Todo el día se le va en apetitos y antojos; el justo sin embargo da a los otros, y no está nunca sin obrar. 27 Abominables son las víctimas de los impíos, pues son frutos de iniquidad.


28 El testigo falso perecerá; el hombre obediente a la ley cantará la victoria sobre su calumniador. 29 El impío descarado no desiste jamás de su intento; pero el hombre de bien corrige sus extravíos. 30 Contra el Señor no hay sabiduría, no hay prudencia, no hay consejo que valga. 31 Se aparejan los caballos para el día de la batalla; mas quien da la victoria es el Señor.

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Atlas