ALELUYA. Alabad al Señor, porque es tan bueno; porque hace brillar eternamente su misericordia. 2 Diga ahora Israel que el Señor es bueno, y que es eterna su misericordia. 3 Diga ahora la casa de Aarón, que es eterna la misericordia del Señor. 4 Digan ahora también los que temen al Señor, que su misericordia es eterna. 5 En medio de la tribulación invoqué al Señor, y me otorgó el Señor libertad. 6 El Señor es mi sostén, no temo nada de cuanto pueda hacerme el hombre.

7 El Señor está de mi parte; yo despreciaré a mis enemigos. 8 Mejor es confiar en el Señor, que confiar en el hombre. 9 Mejor es poner la esperanza en el Señor, que ponerla en los príncipes. 10 Me cercaron todas las naciones; mas yo en el Nombre del Señor tomé venganza de ellas. 11 Me cercaron estrechamente; pero me vengué de ellas en el Nombre del Señor. 12 Me rodearon a la manera de un enjambre de irritadas abejas, y ardieron en ira como fuego que prende en secos espinos; pero en el Nombre del Señor tomé de ellas su venganza. 13 A empellones procuraban derribarme, y estuve a punto de caer; mas el Señor me sostu-vo. 14 El Señor es mi fortaleza y mi gloria; el Señor se ha constituido salvación mía.

15 Voces de júbilo y de salvación son las que se oyen en las moradas de los justos. 16 La diestra del Señor hizo proezas; la diestra del Señor me ha exaltado, triunfó la diestra del Señor. 17 No me moriré, sino que viviré aún, y publicaré las obras del Señor. 18 Me ha castigado el Señor severamente; mas no me ha entregado a la muerte. 19 Abridme, ¡oh sacerdotes!, las puertas del Tabernáculo de la justicia y santidad; y entrado en ellas tributaré gracias al Señor. 20 Esta es la puerta del Señor, por ella entrarán los justos. 21 Aquí cantaré himnos de gratitud, por haberme oído y sido mi salvador . 22 La piedra que desecharon los arquitectos, esa misma ha sido puesta por piedra angular del edificio.

23 El Señor es quien lo ha hecho, y es una cosa sumamente admirable a nuestros ojos. 24 Este es el día que ha hecho el Señor. Alegrémonos y recocijémonos en él.

25 ¡Oh Señor!, sálvame; concede, Señor, un próspero suceso. 26 Bendito sea el que viene en el Nombre del Señor. Os hemos echado mil bendiciones desde la casa del Señor.

27 El Señor es Dios, y él nos ha alumbrado. Celebrad el día solemne de los Tabernáculos; celebradle con enramadas de árboles frondosos que lleguen hasta los lados del altar. 28 ¡Oh Señor!, tú eres mi Dios, y a ti tributaré acciones de gracias; tú eres mi Dios, y tu gloria ensalzaré. Tus alabanzas cantaré, porque me has oído, y te hiciste mi salvador . 29 Alabad al Señor por ser infinitamente bueno, por ser eterna su misericordia.
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