POR último, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra de Dios se propague más y más, sea glorificada en todo el mundo, como lo es ya entre vosotros,

2 y nos veamos libres de los díscolos y malos hombres, porque al fin es de todos el alcanzar la fe. 3 Pero fiel es Dios, que os fortalecerá y defenderá del espíritu maligno. 4 Y así confiamos en el Señor, que vosotros hacéis ya ahora lo que ordenamos en esta carta, y que lo haréis en adelante. 5 El Señor entretanto dirija vuestros corazones en el amor de Dios y en la paciencia de Cristo . 6 Por lo que os comunicamos, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de cualquiera de entre vuestros hermanos que proceda desordenadamente, y no conforme a la tradición o enseñanza que ha recibido de nosotros. 7 Pues bien sabéis vosotros mismos lo que debéis hacer para imitarnos, por cuanto no anduvimos desordenadamente o causando inquietudes entre vosotros; 8 ni comimos el pan de balde a costa de otro, sino con trabajo y fatiga, trabajando de noche y de día para ganar nuestro sustento, por no ser gravosos a ninguno de vosotros.

9 No porque no tuviésemos potestad para hacerlo, sino a fin de daros en nuestra persona un dechado para imitar. 10 Así es que aun estando entre vosotros, os comunicábamos esto: Quien no quiere trabajar, tampoco coma. 11 Porque hemos oído que andan entre vosotros algunos bulliciosos, que no entienden en otra cosa que en indagar lo que no les importa. 12 Pues a éstos los apercibimos, y les rogamos encarecidamente por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando quietamente en sus casas, coman así su propio pan o el que ellos se ganen. 13 Vosotros, hermanos, de vuestra parte no os canséis de hacer bien.

14 Y si alguno no obedeciere lo que ordenamos en nuestra carta, tildadle al tal, y no converséis con él, para que se avergüence y enmiende;

15 mas no le miréis como a enemigo, sino corregidle como hermano con amor y dulzura. 16 Así el mismo Señor y autor de la paz os conceda siempre paz en todas partes. El Señor sea con todos vosotros. 17 El saludo de mi propio puño: Pablo; lo cual sirve de contraseña en toda carta mía; así escribo, o firmo, 18 la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.
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