Concordancia

Sagrada Biblia (Torres Amat)

gemidos

Ex 2:24 El cual oyó sus gemidos, y tuvo presente el pacto contraído con Abrahán, Isaac y Jacob ;
Ex 6:5 Yo he oído los gemidos de los hijos de Israel por la opresión que sufren de parte de los egipcios; y he tenido presente el pacto mío con ellos.
Juec 2:17 Cuando el Señor les suscitaba jueces, mientras éstos vivían se apiadaba de ellos, y oía los gemidos de los atribulados, los libraba de la crueldad de sus verdugos;
I Esd 3:12 Muchísimos de los sacerdotes y levitas, y de los príncipes de familias y de ancianos, que habían visto el primer templo, viendo echar a sus ojos los fundamentos de este segundo, lloraban con grandes gemidos; al paso que muchos alzaban la voz gritando de alegría.
Tob 3:1 Entonces Tobías prorrumpió en gemidos; y empezó a orar con lágrimas,
Jud 6:14 Declaradas todas estas cosas por Aquior, todo el pueblo se postró en tierra sobre su rostro, adorando al Señor, y con gemidos y llanto universal derramaron unánimes sus plegarias ante el Señor,
Job 23:2 Todavía mi lenguaje está lleno de amargura; y aún la mano o violencia de mi dolor sobrepuja mis gemidos.
Salm 37:9 Afligido estoy y abatido en extremo; la fuerza de los gemidos de mi corazón me hace prorrumpir en alaridos.
Salm 37:10 Oh Señor, bien ves todos mis deseos, y no se te ocultan mis gemidos.
Salm 78:11 Asciendan ante tu acatamiento los gemidos de los encarcelados. Conserva con tu brazo poderoso los hijos de aquellos que han sido sacrificados a la muerte.
Salm 101:21 para escuchar los gemidos de los que estaban entre cadenas, para libertar a los sentenciados a muerte,
Sab 5:3 y arrepentidos, y arrojando gemidos de su angustiado corazón, dirán dentro de sí: Estos son los que en otro tiempo fueron el blanco de nuestros escarnios, y a quienes proponíamos como un ejemplar de oprobio.
Ecli 7:29 Honra a tu padre con todo tu corazón; y no te olvides de los gemidos de tu madre.
Isa 22:5 porque día es este de mortandad, y de devastación, y de gemidos, prefijado por el Señor Dios de los ejércitos para el valle de la Visión; él va socavando en busca de los cimientos de la muralla, y hace ostensión de su gloria sobre el monte.
Isa 22:12 Y el Señor Dios de los ejércitos os llamará aquel día a llanto y a gemidos, y a raer la cabeza, y a vestiros de saco.
Jer 31:15 Porque esto dice el Señor: Se han oído más allá en lo alto voces de lamentos, de luto y de gemidos, y son de Raquel, que llora sus hijos, y no quiere admitir consuelo en orden a la muerte de ellos, visto que ya no existen.
Lam 1:21 Han oído mis gemidos y no hay nadie que me consuele, todos mis enemigos han sabido mis desastres, y se han regocijado de que tú los hayas causado. Tú me enviarás el día de la consolación; y entonces ellos se hallarán en el estado en que me hallo.
Lam 1:22 Pon a tu vista toda su malicia, y trátalos como me has tratado a mí por todas mis maldades; porque continuos son mis gemidos y mi corazón desfallece.
Ezeq 30:24 Y daré vigor a los brazos del rey de Babilonia, y pondré en su mano mi espada; y romperé los brazos del faraón, y prorrumpirán en grandes gemidos los de su pueblo que serán muertos en su presencia.
Dan 13:22 Prorrumpió Susana en gemidos, y dijo: Estrechada me hallo por todos lados, porque si yo hiciere eso que queréis, sería una muerte para mí; y si no lo hago, no me libraré de vuestras manos.
Joel 2:12 Ahora, pues, convertíos a mí, dice el Señor, de todo vuestro corazón, con ayunos, con lágrimas, y con gemidos.
Mal 2:13 Y aun habéis hecho más: Habéis cubierto de lágrimas, de lamentos y de gemidos el altar del Señor; de manera que yo no vuelvo ya mis ojos hacia ningún sacrificio, ni recibiré cosa alguna de vuestras manos, que pueda aplacarme.
Hech 7:34 Yo he visto y considerado la aflicción del pueblo mío, que habita en Egipto, y he oído sus gemidos, y he descendido a librarle. Ahora, pues, ven tú, y te enviaré a Egipto.
Rom 8:26 Y además el espíritu divino ayuda a nuestra flaqueza; pues no sabiendo siquiera qué hemos de pedir en nuestras oraciones, ni cómo conviene hacerlo, el mismo espíritu hace, o produce en nuestro interior, nuestras peticiones a Dios con gemidos que son inexplicables.