Concordancia

Sagrada Biblia (Torres Amat)

aurora

II Rey 23:4 Ellos erán como la luz de la aurora que brilla por la mañana cuando sale el sol sin nube alguna; y como hierba que brota de la tierra después de la lluvia.
II Esd 4:21 Entretanto vamos continuando la obra, y la mitad de nosotros tenga empuñadas las lanzas desde que apunte la aurora hasta que salgan las estrellas.
Job 3:9 oscurezcan sus tinieblas las estrellas de esta noche; espere la luz, y nunca jamás la vea, ni el albor de la naciente aurora,
Job 24:17 Si los sorprende la aurora, la miran como sombra de muerte; y así andan de noche tan agitados como de día.
Job 38:12 ¿Acaso después que estás en el mundo diste leyes a la luz de la mañana, y señalaste a la aurora el punto por donde debe salir?
Job 41:18 Cuando estornuda, parece que arroja chispas de fuego, y sus ojos centellean como los arreboles de la aurora.
Salm 29:6 Porque de su indignación procede el castigo; y de su buena voluntad pende la vida. Hasta la tarde durará el llanto, y al salir la aurora será la alegría.
Salm 62:2 ¡Dios mío, oh mi Dios!, a ti aspiro, y me dirijo desde que apunta la aurora. De ti está sedienta el alma mía. ¡Y de cuántas maneras lo está también este mi cuerpo!
Salm 73:16 Tuyo es el día, y tuya la noche; tú creaste la aurora y el sol.
Salm 87:14 Por eso yo clamo a ti, ¡oh Señor!, y me adelanto a la aurora para presentarte mi oración.
Salm 107:3 Despierta, pues, ¡oh gloria, oh alma mía!, apresuraos, ¡oh salterio y cítara!, yo me levantaré al rayar la aurora,
Cant 6:10 ¿Quién es ésta, dijeron, que va subiendo cual aurora naciente, bella como la luna, brillante como el sol, terrible y majestuosa como un ejército formado en batalla?
Ecli 24:44 Porque la luz de mi doctrina, con que ilumino a todos, es como la luz de la aurora, y seguiré esparciéndola hasta los remotos tiempos."
Isa 58:8 Si esto haces amanecerá tu luz como la aurora, y llegará presto tu curación, y delante de ti irá siempre tu justicia, y la gloria del Señor te acogerá en su seno.
Os 6:3 El mismo nos volverá a la vida después de dos días; al tercer día nos resucitará, y viviremos en la presencia suya. Conoceremos al Señor y les seguiremos para conocerlo. Preparado está su advenimiento como la aurora; y el Señor vendrá a nosotros, como la lluvia de otoño y de primavera sobre la tierra.