EN este tiempo estaba Israel acampado en Setim, y el pueblo prevaricó con las hijas de Moab,

2 las cuales les convidaron a sus sacrificios. Comieron de ellos, y adoraron también sus dioses.

3 E Israel se consagró a Beelfegor. Por lo que enojado el Señor,

4 dijo a Moisés: Toma contigo todos los caudillos del pueblo, y haz colgar a los culpables en patíbulos a la luz del sol, para que mi cólera se retire de Israel.

5 En consecuencia dijo Moisés a los jueces de Israel: Mate cada cual a sus allegados que se han consagrado a Beelfegor.

6 Cuando he aquí que uno de los hijos de Israel entró, a vista de sus hermanos, en casa de una ramera madianita, estándole mirando Moisés y todos los hijos de Israel, los cuales lloraban a las puertas del Tabernáculo. 7 Lo que viendo Finees, hijo de Eleazar, hijo del sumo sacerdote Aarón, se levantó de en medio del gentío; y cogiendo un puñal

8 entró en pos del israelita en el dormitorio, y los traspasó a los dos, al hombre y a la mujer, en las mismas partes vergonzosas. Con lo que Dios detuvo el azote de los hijos de Israel, 9 y quedaron muertos veinticuatro mil hombres. 10 Dijo entonces el Señor a Moisés: 11 Finees, hijo de Eleazar, hijo del sumo sacerdote Aarón, ha apartado mi cólera de sobre los hijos de Israel; porque fue arrebatado de celo mío contra ellos, para que yo mismo no aniquilase a los hijos de Israel en el furor de mi celo. 12 Por tanto, dile de mi parte que yo le doy ya la paz de mi alianza,

13 y que mi sacerdocio le será dado a él y a su descendencia por un pacto eterno; porque celó la gloria de su Dios, y ha expiado el crimen de los hijos de Israel.

14 El nombre del israelita que fue muerto con la madianita, era Zambri, hijo de Salú, caudillo de la familia y tribu de Simeón. 15 Y la mujer madianita que fue muerta en su compañía, se llamaba Cozbi, hija de Sur, príncipe nobilísimo de los madianitas.

16 Habló después el Señor a Moisés, diciendo: 17 Conozcan los madianitas que sois sus enemigos, y pasadlos a cuchillo;

18 ya que también ellos se han portado como enemigos contra vosotros, y os embaucaron con ardides por medio del ídolo Fogor y de Cozbi, hija del príncipe de Madián, su hermana o paisana, la cual perdió la vida en el día de la mortandad, por el sacrilegio de adorar a Fogor.

Padre
Hijo
Espíritu Santo
Ángeles
Satanás
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Ilustración
Atlas