REPLICANDO a esto Job, dijo: 2 Escuchad por vida vuestra mis palabras, y arrepentíos de vuestro error. 3 Sufrid que yo también hable, y después, si os pareciere, burlaos de mis razones. 4 ¿Por ventura mi causa o disputa es con algún hombre, para que no tenga yo razón de entristecerme? 5 Miradme atentamente, y os pasmaréis, y pondréis el dedo sobre vuestra boca. 6 Que aun yo mismo, cuando lo reflexiono, me asombro, y me tiemblan las carnes.

7 ¿Cómo es que viven los impíos, y son ensalzados, y colmados de bienes?

8 Ellos contemplan alrededor suyo su numerosa descendencia; se ven rodeados de una multitud de parientes y de nietos. 9 Sus casas están seguras y en paz, y no descarga sobre ellos el azote de Dios. 10 No son estériles sus vacas, ni abortan; paren, y no abortan sus crías. 11 Sus chiquillos salen de sus casas como a manadas, y brincan alegres y juguetean. 12 Tocan el pandero y la vihuela, y bailan al son de los instrumentos músicos. 13 Pasan en delicia los días de su vida, y en un momento bajan al sepulcro.

14 Estos son los que dijeron a Dios: Apártate de nosotros; que no queremos saber nada de tus mandamientos. 15 ¿Quién es ese Omnipotente para que nos empleemos en su servicio? ¿Y qué provecho hemos de sacar de implorar su auxilio?

16 Pero en medio de eso, los impíos no tienen la prosperidad en su mano; por tanto lejos de mí su modo de pensar. 17 ¡Oh, cuán a menudo se apaga de un golpe la antorcha o prosperidad de los impíos, y viene sobre ellos un diluvio de males y Dios en el furor de su ira les reparte buena porción de dolores! 18 Serán entonces como pajas expuestas al soplo del viento, y como pavesas que esparce un torbellino.

19 Hará Dios padecer también a los hijos las penas del padre; y cuando Dios le diere su merecido entonces él caerá en la cuenta. 20 Verá el impío con sus propios ojos su total ruina, y beberá el furor del Todopoderoso. 21 Porque de otro modo, ¿qué ciudado le daría la suerte de su casa después de muerto, aun cuando fuese cortado por medio el número de sus meses o años?

22 ¿Habrá quizás alguno que presuma enseñar a Dios, que es el que juzga y gobierna a los sabios y potentados? 23 Uno muere robusto y sano, rico y feliz, 24 teniendo sus entrañas cubiertas de grasa, y llenos sus huesos del jugo de los tuétanos. 25 Otro, muere con el alma llena de amarguras y falto de toda suerte de bienes. 26 Y sin embargo, ambos dormirán juntos en el polvo del sepulcro, y quedarán cubiertos de gusanos.

27 Sin duda yo estoy penetrando vuestros pensamientos y los juicios temerarios que hacéis contra mí. 28 Porque vosotros decís en vuestro interior: ¿Qué se hizo de la casa y familia de este Job que era antes un príncipe? ¿Y dónde están los pabellones de los impíos? 29 Preguntad a cualquier viajero y hallaréis que piensa lo mismo que yo; 30 y es que el impío está reservado para el día de la venganza, y será conducido al día de la ira del Señor. 31 ¿Quién hasta entonces osará darle en cara con su mala conducta? ¿Y quién le dará el pago del mal que hizo? 32 Mas al cabo será llevado al sepulcro, y quedará yerto e inmóvil entre montones de cadáveres. 33 Se gozarán en poseerle las arenas del Cocito; y arrastrará tras de sí a todos los hombres, y tendrá delante otros infinitos que le precedieron.

34 ¿Cómo, pues, me consoláis tan en vano, cuando está demostrado que vuestras razones son contrarias a la verdad?
Padre
Hijo
Espíritu Santo
Ángeles
Satanás
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Ilustración
Atlas