Y me habló el Señor, diciendo: 2 Hijo de hombre, vuelve tu cara hacia los montes de Israel, y profetizarás contra ellos, 3 y dirás: Montes de Israel, escuchad la palabra del Señor Dios: Esto dice el Señor Dios a los montes y a los collados, a los peñascos y a los valles: Mirad, yo haré que descargue sobre vosotros la espada, y destruiré vuestros lugares altos;

4 y arrasaré vuestros altares, y vuestros simulacros serán hechos pedazos, y a vuestros moradores los arrojaré muertos delante de vuestros ídolos. 5 En presencia de vuestros simulacros pondré los cadáveres de los hijos de Israel, y esparciré vuestros huesos alrededor de vuestros altares, 6 en todos los lugares donde moráis. Despobladas quedarán las ciudades, y serán demolidos y arrasados los lugares altos en que sacrificáis, y arruinados vuestros altares, y hechos pedazos; y se acabarán vuestros ídolos, y serán derribados vuestros templos, y deshechas vuestras obras. 7 Y se hará una gran mortandad entre vosotros, y conoceréis que yo soy el Señor.

8 Y a algunos de vosotros que hayan escapado de la espada, los conservaré entre las naciones, cuando yo os haya dispersado por varios países. 9 Aquellos, pues, de vosotros que se hayan librado de la muerte, se acordarán de mí entre las naciones a donde serán llevados cautivos; porque yo quebrantaré su corazón adúltero, que se apartó de mí; y humillaré sus ojos, encendidos siempre en el impuro amor de sus ídolos; y ellos se disgustarán de sí mismos, al recordar las maldades que cometieron en todas sus abominaciones. 10 Y conocerán que no en balde dije yo el Señor, que haría en ellos tal escarmiento.

11 Esto dice el Señor Dios: Hiere una mano con otra, y da golpes con tu pie, y di: ¡Ay de la casa de Israel, a causa de sus inicuas abominaciones, porque todos ellos han de perecer al filo de la espada, y de hambre, y de peste! 12 El que esté lejos de Jerusalén morirá de peste; y el que esté cerca caerá bajo el filo de la espada; y el que se librare y fuere sitiado, morirá de hambre, y yo desahogaré en ellos mi indignación. 13 Y vosotros conoceréis que yo soy el Señor, cuando vuestros muertos estuvieren en medio de vuestros ídolos, alrededor de vuestros altares, en todos los altos collados, sobre todas las cimas de los montes, y debajo de todo árbol frondoso y de toda robusta encina; lugares en donde se quemaron olorosos inciensos a todos sus ídolos. 14 Y yo sentaré bien mi mano sobre ellos, y dejaré asolado y abandonado su país, desde el desierto de Deblata en todos los lugares en que habitan; y conocerán que yo soy el Señor.
Padre
Hijo
Espíritu Santo
Ángeles
Satanás
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Ilustración
Atlas