Gen
Ex
Lev
Num
Deut
Jos
Jue
Rut
1 Sam
2 Sam
1 Re
2 Re
1 Cró
2 Cró
Esd
Neh
Tob
Jdt
Est
Job
Sal
Prov
Ecles
Cant
Sab
Sir
Isa
Jer
Lam
Bar
Ezeq
Dan
Os
Joel
Amós
Abd
Jon
Miq
Nah
Hab
Sof
Ag
Zac
Mal
1 Mac
2 Mac
Y me dijo el Señor: Hijo de hombre, come cuanto hallares; come ese volumen, y ve a hablar a los hijos de Israel.

Loading...


2 Entonces abrí mi boca, y me dio a comer aquel volumen, 3 Y me dijo: Hijo de hombre, con este volumen que yo te doy tu vientre se alimentará, y se llenarán tus entrañas. Lo comí, pues, y mi paladar lo halló dulce como la miel.

Loading...


4 Y me dijo él: Hijo de hombre, anda y anuncia a la familia de Israel mis palabras, 5 porque no eres enviado tú a un pueblo de extraño lenguaje y de idioma desconocido, sino a la casa de Israel; 6 ni a varias naciones, cuyo hablar te sea desconocido y extraña su lengua, cuyas palabras no puedas entender; que si a éstos fueses tú enviado, ellos te escucharían. 7 Mas los de la casa de Israel no quieren escucharte, porque ni a mí mismo quieren oírme, pues la casa toda de Israel es de frente descarada y de corazón endurecido. 8 He aquí que yo te daré a ti un rostro más firme que el rostro de ellos y una frente más dura que la frente suya. 9 Te daré un rostro tan firme como el diamante y el pedernal. No tienes que temer, ni turbarte delante de ellos; porque ella es una familia contumaz. 10 Y me dijo: Hijo de hombre, recibe en tu corazón, y escucha bien todas las palabras que yo te hablo; 11 y anda, preséntate a los hijos de tu pueblo, que fueron traídos al cautiverio, y les hablarás de esta manera: He aquí lo que dice el Señor Dios; por si atienden y cesan de pecar. 12 Y me arrebató el espíritu, y oí detrás de mí una voz muy estrepitosa, que decía: Bendita sea la gloria del Señor que se va de su lugar.
13 Y oí el ruido de las alas de los animales, y de las cuales la una batía con la otra, y el ruido de las ruedas que seguían a los animales y el ruido de un gran estruendo. 14 Y me reanimó el espíritu, y me tomó, e iba yo lleno de amargura e indignación de ánimo; pero estaba conmigo la mano del Señor que me confortaba. 15 Llegué, pues, a los cautivos transportados al lugar llamado Montón de las nuevas mieses, donde estaban aquellos que habitaban junto al río Cobar; y me detuve donde estaban ellos, y allí permanecí melancólico siete días en medio de ellos. 16 Y al cabo de los siete días, me habló el Señor, diciendo: 17 Hijo de hombre, yo te he puesto por centinela en la casa de Israel, y de mi boca oirás mis palabras y se las anunciarás a ellos de mi parte.

Loading...


18 Si diciendo yo al impío: Morirás sin remedio; tú no se lo comunicas, ni le hablas, a fin de que se retraiga de su impío proceder y viva, aquel impío morirá en su pecado; pero yo te pediré a ti cuenta de su sangre o perdición. 19 Pero si tú has reprendido al impío, y él no se ha convertido de su impiedad, ni de su impío proceder, él ciertamente morirá en su maldad; mas tú has salvado tu alma. 20 De la misma manera, si el justo abandonare la virtud, e hiciere obras malas, yo le pondré delante tropiezos; él morirá, porque tú no le has amonestado, morirá en su pecado, y no se hará cuenta ninguna de las obras justas que hizo, pero yo te pediré a ti cuenta de su sangre. 21 Mas si hubieres reprendido al justo a fin de que no peque, y él no pecare, en verdad que tendrá él verdadera vida, porque lo reprendiste; y tú has librado tu alma. 22 Y se hizo sentir sobre mí la mano o virtud del Señor; y me dijo: Levántate y sal al campo, y allí hablaré contigo. 23 Y poniéndome en camino, salí al campo; y he aquí que la gloria del Señor que estaba allí era el modo de aquella que vi junto al río Cobar; y me postré sobre mi rostro.

Loading...


24 Y entró en mí el Espíritu, y me puso sobre mis pies, y me habló, y me dijo: Ve, y enciérrate dentro de tu casa. 25 Y tú, ¡oh hijo de hombre!, mira que han dispuesto para ti ataduras, y te atarán; y tú no podrás salir de en medio de ellos. 26 Y yo haré que tu lengua se pegue a tu paladar, de suerte que estés mudo y no seas ya un hombre que reprende, porque ella es una familia contumaz. 27 Mas cuando yo te haya hablado, abriré tu boca, y tú les dirás a ellos: Esto dice el Señor Dios: El que oye, oiga; y quien duerme, duerma: porque es ésta una familia contumaz.

Mt

Mc

Lc

Jn

Hech

Rom

1 Cor

2 Cor

Gál

Efes

Fil

Col

1 Tes

2 Tes

1 Tim

2 Tim

Tit

Filem

Heb

Sant

1 Ped

2 Ped

1 Jn

2 Jn

3 Jn

Judas

Apoc

 

Padre
Hijo
Espíritu Santo
Ángeles
Satanás
Comentario
Referencia
Ilustración
Atlas